Cómo se describe una especie nueva
Encontrar un animal que nadie ha nombrado es la parte fácil. Lo que viene después toma años.

Primero, la sospecha
Casi nunca hay un momento de descubrimiento. Hay un animal que no termina de encajar: un canto que no corresponde, una escama de más, un color que en ese valle no debería estar.
Después, la duda razonable
Antes de decir «nueva», hay que descartar que sea una ya descrita. Eso significa revisar literatura de dos siglos, comparar con ejemplares de colecciones que están en otros países, y con frecuencia escribirle a quien describió la especie parecida.
Y por último, el nombre
La genética, la bioacústica y la morfología tienen que contar la misma historia. Cuando la cuentan, se escribe el artículo, lo revisan otros especialistas, y recién ahí el animal existe para la ciencia.
El nombre es lo último y lo más rápido. Todo lo demás toma años.