Las serpientes no persiguen a nadie
De las que hay en Panamá, la enorme mayoría no representa ningún peligro. El problema casi siempre es lo que creemos saber.

Lo primero que hay que desarmar
Casi todos aprendimos lo mismo: que hay que matar la que se cruce. Nadie nos enseñó a distinguirlas, y sin distinguirlas la única regla posible es el miedo.
Lo que sí conviene saber
Muy pocas de las especies del país son peligrosas para una persona, y ninguna busca el encuentro. La mayoría de los accidentes ocurren cuando alguien intenta matarla o agarrarla.
Por qué importa más allá del susto
Una serpiente controla roedores, y los roedores traen sus propias enfermedades a las casas. Matarlas a todas no hace más segura una finca: la desordena.
Por eso existe el libro de divulgación sobre las serpientes de Panamá, y por eso es gratis.